Hace algunas semanas subí un post al foro de TauZero, hablando sobre este mismo tema, tratando de dilusidar qué se podía hacer con mi muy requete famosa novela que escribí en 1998 y que desde entonces amenazo con liberar para que el mundo entero se deleite con su calidad incomparable.

Pamplinas. Cada vez que la leo la encuentro más ñoña. La idea me fascina, los personajes son planos, pero tienen claridad, el mundo que creé para ellos es consistente… pero la historia sigue siendo ñoña.

Los personajes necesitan cuerpo, profundidad, carácter. Que no sean una mera copia del autor. El “mundo” debe quedar mejor explicado sin tener que hacer notas al pie o capítulos históricos que describan por qué hay un monzón ahí.

Al final del foro saqué varias cosas en limpio.

PRIMERO: tengo que terminar la puta novela. Me di como plazo marzo del 2006. Si para entonces no he llegado a un punto satisfactorio, la dejo como está y chao, se sube a internet así nomás. Debo aclarar que la novelita está terminada. Sólo le falta mejorar…

SEGUNDO: leyendo unos consejos de Miquel Barceló de “cómo escribir ciencia ficción” me iluminé en algunos aspectos de la obra que tenía botados o que había desechado porque no aportaban, según yo, al resultado final. Hay varios nudos argumentales que tendré que sacar, porque aportan nada. Hay otros argumentos que deberé incluir, elementos que ni se me habría ocurrido mencionar. tengo que hacer la historia más compleja, por obligación.

TERCERO: en la medida que vaya terminando los capítulos, los voy a someter a un proceso de edición sanguinario por parte de los amigos del TauZero. Sólo espero que no la desechen completamente.

CUARTO: hay algunos concursos donde participan sólo novelas de CF. Ése va a ser mi objetivo. Aunque sea un concurso medio piñufla, si gano por lo menos habrá un galardón que ostentar cuando quiera publicar otras cosas en el futuro. (Mi objetivo es el Minotauro, pero no creo que logre la cantidad de páginas mínimas que piden. Lo bueno es que este concurso premia con once millones de pesos, no es poco.)

Ése es el panorama. Estoy entusiasmado con cerrar el ciclo que inicié en 1998 con este texto que me ronda desde que iba al colegio y escribí el primer boceto en forma de cuento, en hojas de cuaderno y con millones de faltas de ortografía.

Y tengo por lo menos tres posibles novelas en la cabeza. Una ya la comencé hace poco. ¿Por qué no me gano el Loto y me dedico a escribir solamente?

Y a criar abejas, por supuesto. Y criar ranas, también.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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