Primera foto

Lucía Gabriela Álvarez, alias Gaby, celebraba su primer cumpleaños número 25 en el mítico local “El Chunchito”, punto de encuentro indiscutido para los recurseros de Antumapu.
Y como era un día importante, le pidió a su amiga Vero que invitara al joven que le gustaba, Daniel alias Pluto, quien era compadre de la pareja de Vero, Sebastián alias Seba.
El asunto es que ese día PanchaJana tocaba en la Juan Gómez Millas, e inevitablemente si iba Seba y Pluto, tendrían que ir Ignacio alias Nacho y Antonio alias Chato. Pero Vero, que tiene cabeza de pájaro, aunque le recalcaron “ellos y solamente ellos, nadie más”, llegó con una patota de gente desconocida, primos del Seba, amigos del Chato, minas de ojos saltones… y haciéndose la loca que nada sabía de la regla de oro de los carretes de Gaby: nada de huevones colados.
Pese al mal rato por la muchedumbre indeseada, la fiesta siguió. Lucía vestía una bonita blusa roja estilo oriental. Daniel iba vestido de rockero sucio, bien sucio y barbón (aunque no olía mal).
Daniel al día siguiente se marchaba a Nueva York a visitar unos parientes, y quizá a quedarse largo tiempo. No había nada planeado y por el momento sólo habían planes de turismo. Por ende, se tomó medio bar “El Chunchito”, aparte de lo que se había tomado en Macul, y quedó como piojo ni bien llegara al cumpleaños.
Así fue que Daniel se quedó dormido apoyado en una mesa, mientras todo el mundo bailaba y saltaba y gritaba con estridencia.
A ratos Lucía se sentaba junto a Daniel y entablaba formal conversación. Pluto procuraba mantener los ojos abiertos y modular bien, Gaby fingía no darse cuenta.
En alguna de esas conversas conversas les tomaron esta foto.
Esa era la tercera vez que se veían. Daniel y Lucía estaban solos desde hacía años. Los dos se necesitaban mutuamente pero aún no lo sabían.
Daniel regresaría de EE.UU. un mes después y se volverían a encontrar en una tocata de PanchaJana. Ahí Pluto se separaría de sus amigos e iría con Gaby a la casa de Kothé, donde se armaría el carrete. Esa noche se darían su primer beso.
Pero cuando se tomó esta foto, nada de eso había ocurrido. Pluto era un borracho somnoliento y Gaby celebraba su cumpleaños 25 con su familia y amigos y una tropa de bostas que llegaron a la cola de la Vero.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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