Apenas 28 añosHace 28 años, un 8 de septiembre de 1977, nací chillando y pataleando.
Ese 11 de septiembre apareció la esposa del dictador a repartir regalos entre los recién nacidos, y ahí estaba yo, creo que me gané una mamadera. Mi madre todavía no cumplía los 18 y mi padre era flaco y tenia cara de cuma (hay una foto muy buena por ahí, cuando la encuentre la escaneo).
Cuando estudiaba en la UNAB hice una investigación de las cosas que ocurrieron ese día en Chile. No recuerdo ninguna y no conservo ese trabajo, pero sí quedó en mi memoria una publicidad en el Mercurio, “Álbum Sábados Gigantes”. Las wás que me acuerdo.
El grupo Mecano tiene una canción muy bella y nostálgica acerca del 7 de septiembre, que fue ayer. No tiene nada que ver conmigo, pero me gusta esa canción.
En mi cumpleaños Nº17 celebré por primera vez con “fiesta”. Vinieron mis amigos del grupo y otros longis que no se perdían ninguna, y muy tarde llegaron las “niñas”. Sólo entonces pudo llamarse “carrete”.
Ese cumpleaños fue increíble, en un momento la casa estaba repleta de gente y no conocía a casi nadie, cuando echamos a la tropa de paracaidistas la casa quedó casi vacía. Más tarde llegó un micro de carabineros desplegando tremendo operativo porque les habían avisado de una “reunión terrorista” o qué sé yo. Allá salió mi vieja a explicar que se trataba de de un cumpleaños adolescente. Solo entonces comprendí que había tenido la gran idea de celebrar mi cumpleaños en vísperas del 11. Gilipollas.
Mis últimas celebraciones han sido piola. Siempre vienen mis abuelos a saludar, más algunas tías y tíos. Y cuando hago asado multitudinario me cuesta dividirme entre mis amigos de acá y mis amigos de allá y los de acullá, por eso no me gusta celebrar. Al final siempre queda alguien a quien no le di suficiente atención.
Este año me regalaron dos pares de zapatos, muy bien recibidos porque ando siempre con los mismos. Además unos chocolates, un extraño tamagotchi que camina, una estatuilla del burro de Shrek que mueve la cabeza, y eso nomás.
También me llamó mi Gaby cosita más linda, me cantó el cumple feliz a la media noche en punto.
Y eso. Hoy me toca trabajar en la mañana, luego tengo una ventana hasta las 5.30 y ahí a tomar un control en la UNAB, me desocupo recién a las 21.30 y pa llegar a mi casa me van a dar las diez a diez y media. De más que aparece algún pariente cercano.
No hay más que agregar. Ya sé que los cumpleaños son como cualquier día, pero como a uno le inculcan desde chico que es el día en que se reciben regalos… obvio que genera cierta ansiedad. Y lo del cambio de número en la edad es un detalle solamente, cada día que pasa soy un día más viejo.

“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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