Guajardos
No recuerdo haberme sentido tan obeso desde que regresé de EE.UU. el 2003.

Esa vez pesé 70 kilos, había aumentado 8 kilos en sólo tes semanas. Un verdadero récord.

Atrás quedaron esos años en que pesaba 58k ó 60k… lo máximo que llegué a pesar fueron 65k en mi época de mayor esplendor, cuando hacía ejercicio todos los días y había adoptado la dieta mediterránea como forma de vida.

Pero el tema que nos reúne hoy es mi obesidad. Fui a comprar unas aspirinas a la cruz verde, y de pasadita aproveché de pesarme en esas máquinas que miden masa corporal y grasa…

74,6 kilogramos pesaba el bolas negras. ¿Cuánto? me pregunté con alarma, pensé que había leído mal, pero bah, a quién engañai? 74,6 kilitos.

¿Pero por qué no tengo esa panza abultada que me sale siempre que engordo? Porque ahora llevo varios meses engordando poquito pero sin vuelta atrás. No hay otra explicación. Por eso la grasa no se juntó en un sólo lugar. Ahora está mejor distribuida, dijo el picao.

Lo bueno, es que según el mismo informe impreso que te da la máquina del infierno con voz española que te dice “mete la monedita, jetón”… según ese informe, por mi estatura y edad, el peso mío debería fluctuar entre los 57 y 72 kilos. O sea que estoy rebasado por dos kilos nomás.

JA!


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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