Seguro que sin preciosas, pero... ¿son reales?
Este cuento lo escribí de una patada un domingo por la tarde. Pero la idea se me había ocurrido el día anterior mientras iba en la micro.

La idea original era mucho más graciosa que el resultado, pero para cuando me senté a escribir ya había olvidado gran parte de los chistes.

El objetivo del cuento era reír. Tenía la idea, ¿para qué dejar que se perdiera? Tiempo después envié el cuento al Fanzine Tau-zero y lo publicaron en uno de sus números. Tiempo después, cuando fui a recibir mis cinco copias del libro “Púlsares”, todos los presentes habían leído el cuento y se reían al recordarlo. Quizá fue sólo un acto de cortesía, pero al menos algo les habrá causado gracia.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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