Ella, la Pelusa. Alguna vez hace no mucho tiempo fue una bebé hermosa, simpática, juguetona. Ahora ya no es bebé y sus juegos no son tan simpáticos. Pero sigue siendo hermosa.
Es una Golden Retriever, el regalo de cumpleaños para mi padre. Desde hacía tiempo que el viejo quería un perrazo, así que “le dimos permiso”. Y partió un día a comprar a la chancha número uno.
Un Golden famoso en Chile es el “Master” de la Chacra Vip. Pero él es cabezón. La Chancha tiene una carita simpática, manipuladora, siempre se hace la victima.
¿Y cuál es su gracia? Se manda puras cagás. En la foto está la última, el desastre que deja en el patio no tiene comparación con el que dejó la última vez y en cada oportunidad supera su récord.
Pero no nos quejamos mucho. Mi vieja está un poco amargada porque le masacró sus plantas. Ahora más encima hay que proteger los vegetales de la casa. Se come la caca del gato. Se come la caca y la comida del Jack. Y molesta a los fifís a tal punto que ninguno le aguanta. El mismo gato se le tira a matar.
Pero llegó a alegrarnos la vida.

“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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