Sí, el proyecto del Cesante Ocupado acaba de comenzar.

¿Cómo ser un cesante muy ocupado?
Primero, ayudar en la casa sin que nadie lo pida. Eso da bonus con los jefes del hogar y el tema de la “vagancia” se posterga por un tiempo.
Segundo, instalado ante el computador, hay que TRABAJAR, ESTUDIAR, PRACTICAR, INVESTIGAR, pero NO CHATEAR. Eso quita demasiado tiempo. El Mazinger ya no es mi amigo.
Tercero, aunque todas las horas del cesante son teóricamente de ocio, hay que hacerse un tiempo para leer un libro, ver una película o sacar a pasear al perro para pensar en la vida.
Cuarto, todos los proyectos que no signifiquen una certera vía para ganar plata, son secundarios. Primarios son los PITUTOS y las OFERTAS DE TRABAJO que caen del cielo de vez en cuando.
Quinto, si de verdad el objetivo de estar cesante por voluntad propia es descansar la neurona de tanta responsabilidad y hacer de estos meses un periodo “sabático”, pues todo lo que no sea goce y relajo no debería formar parte del quehacer diario. Lamentablemente vivimos en un mundo complejo…
Sexto… No hay que desesperar. Si de plata se trata, pa eso están los ahorros. Y si se trata de otra cosa, pa eso están los amigos.

“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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