Un día cualquiera apareció este aviso en el diario: “¡COLONICE MARTE!”

No era cualquier aviso. Todos en el planeta Tierra sabíamos que pronto comenzaría la colonización. Marte había sido parcialmente terraformado con gases invernadero y meteoros de agua traídos de los anillos de Saturno. Faltaban un par de décadas para que, según rezaba la propaganda, pudiéramos “pasear por los bosques marcianos”.

¿Y por qué no?, me dije. Ingresé al Sitio Web que apuntaba en el aviso y me inscribí.

De eso han pasado cincuenta años. Sí, estoy en Marte, sentado a la sombra, al aire libre. No es como respirar en la tierra, pero tampoco está tan mal.

En el proceso de selección había hartas mujeres, muchas más que hombres. Tenía sentido, por supuesto. Distintas razas, tamaños y colores, todas ellas muy en forma para sobrevivir a las inclemencias del planeta, todas ellas muy inteligentes, y particularmente liberales. Y un grupo considerable eran mujeres de ascendencia andina. Bromeábamos diciendo que serían las empleadas, pero su función era más clara: procrear una generación de personas más resistentes a la falta de oxígeno.

Entre los hombres estábamos los más brutos y comprensivos. Puede que sea una contradicción, pero ojo: lo de bruto es por la capacidad para realizar trabajos pesados en condiciones adversas; y comprensivos por nuestra empatía.

En resumen, se seleccionó a un grupo tipo capaz de soportar el clima, capaz de convivir en un espacio reducido, capaz de ser “amplios de mente”, dispuestos a concebir una nueva generación de marcianos hechos a la medida.

El experimento genético estaba claro, si bien nuestra labor era continuar con la terraformación, nuestro principal propósito era crear una nueva tribu con cualidades propias. Bastarían tres generaciones para comprobar la teoría.

Entretanto en otros cráteres del planeta se asentaban nuevas colonias con objetivos similares: inteligencia, adaptabilidad, y alguna cualidad diferenciadora. En nosotros fue el trabajo; para otros fue la creatividad; y así sigamos contando. Tribus y más tribus, creadas por conveniencia…

Una idea loca que se me ocurrió, que no prosperó. De todas maneras la puse acá, quizá algún día dé para armar algo.

Anuncios