¿Dónde me quedé?
[Coldplay me caga la onda con *Trouble*, mejor lo cambio. Ahora está mejor, *Gigantic* de los Pixies]
Salí de vacaciones, no hice nada de lo que tenía planeado hacer, mejor me dediqué a flojear y regalonear con mi Gaby. QUÉ RICO ES REGALONEAR.
[Adelanto la canción porque, me doy cuenta, tampoco es muy alegre. Ahora me suena *Barracuda* en vivo, de Heart. No sabía que tenía ésta en el disco. Interesante…]
Luego de pasar esa semana haciendo poco trabajo intelectual y mucho del otro, me fui con mi familia y Gaby incluida a las esperadas vacaciones en Chillán. A los Lleuques los perlas, cerquita de las termas, en una cabaña con la mejor vista del mundo.
Allá todo tiene algo de termal, el agua que bebíamos de la llave era la misma que veíamos caer en cascada por un farellón desde el mítico Changrilá, sin aditivo de ningún tipo excepto el que le agregaba la naturaleza. Algunos días el agua nos salía un poco más azufrosa, pero a esa altura ya estábamos podridos en azufre.
Un lunes partimos a las termas y tuve que exponer mi mayor secreto, el tatuaje de Lucifer (versión Evalgelion). Ni me pescaron. Ahí sumergí mi cuerpo pestilente y fofo en una solución turbia y terriblemente densa de agua termal muy cargada al huevo podrido.
No diré que me rejuveneció la weá. Yo creo que la tropa de veteranos que había ese día ya se había chupado toda la energía de los capullos extraterrestres que descansaban en el fondo del estanque a la espera de ser rescatados.
[¿Qué suena ahora? Queen of the stone age, *Another love song*. Ésta no me gusta tanto, pero la dejo igual]
El cuento es que no se nos salió el olor a huevo en varios días y aún ahora lo siento a veces cuando pedorreo (perdón que cuente esas intimidades, pero después alegan que uno no comparte nada).
En otra oportunidad fuimos en rebaño en busca de Changrilá. Fue el primer intento, y como andábamos flojos, nos quedamos abajo donde aflora una vertiente que la gente del lugar atrapa en grandes contenedores y traslada vía cañerías negras de PVC hasta sus hogares. Lo mismo ocurría en la increíble catarata que descendía por el farellón ahí, frente a nuestros ojos, todos los días. Cuando subimos sólo tuvimos que seguir los tubos. No era muy bello ni ecológico, aportaba sólo mugre a la vista. Pero eran totalmente necesarios. Agua pura y gratis todo el año.
[*1979* de los Smashing Pumpkins. Me recuerda algunos hueveos en la universidad]
La segunda vez rumbo a Changrilá nos mamamos algo así como 7 kilómetros a pata en ascenso por rutas boscosas, luego caminos tortuosos entre montañas de roca volcánica, hasta llegar a un pequeño valle perdido entre los cerros donde descansaban las ruinas de un antiguo hotel que seguramente nadie visitaba, por lo lejos y complicado del camino. Fue entonces cuando nos hartamos de seguir buscando un supuesto lago cuya belleza nos iba a encandilar. Al parecer habíamos tomado el camino largo.
[*Basket case*, Green Day, más recuerdos, pero del colegio, cuando ser irresponsable era la meta del día y no había mañana]
Ese día quedamos muertos. Mis viejos, que no están acostumbrados a tanto viaje a pie y que se habían tomado la búsqueda del lago como un desafío, estaban exhaustos. Yo bajé un kilo. De todas maneras el lugar era fascinante, pasar de pronto de un bosque nativo muy barbón, a un valle muerto de rocas negras, y al rato a otro valle lleno de vida a mil ochocientos metros de altura…
[*Been it*, The Cardigans, ¿qué hace esto aquí? No voy a decir que me desagrada, pero así como cerrar los ojos para disfrutarla con mi oído absoluto…]
Además durante la semana que me tocó estar allá, había una cruda guerra entre la alianza azul, y la roja. La reina de la roja era una prima lejana mía. Cuando había que hacer una caravana, allá partimos tocando la bocina y enarbolando globos rojos. Cuando fue el turno de los carros alegóricos, allá andábamos transportando a la tía de mi madre (una señora de riguroso luto, muy seria pero cariñosa a su manera, de manos gigantes que asustan, como la mayoría de nosotros por la parte de los Navarrete de Chillán, aunque las mías son minúsculas porque jamás he trabajado la tierra como ella).
[*Buddy holly*, Weezer. El video venía con el Windows ’95]
Ganó la alianza roja así que teníamos el medio escándalo.
Aparte de todo esto, me dediqué a analizar la fauna de la zona. Ranas y lagartijas gigantes aplastadas en el camino; Hipericum perforatum por toda la ruta desde Linderos hasta las termas (había en Changrilá incluso); conejos que rara vez asomaban la ñata; unos pollos que parecían zorzales pero que no eran (el doble de grandes eran estos pollos, listos pa la cazuela, debo agregar); gigantes abejorros de un color rojo-anaranjado furioso; alguna abejita laboriosa; harto bicho raro; y por la put! miles de avispas chaqueta amarilla rondando por todas partes. Se metían a la cabaña y no dejaban comer tranquilos. Cuando se nos ocurrió hacer un asado nos hicieron la tarde imposible. ¡Qué plaga del Orto!
[*Bukowski*, Modest Mouse, los descubrí el año pasado y me agradó el concepto del disco, aunque hay temas que me paso de largo]
No fuimos a la cueva de los Pincheira porque había que pagar y que se fueran al rayo!, ya la había visto hace algunos años y no tiene ninguna gracia. Ahora hacen representaciones teatrales, los buenos contra los malos, los días sábado me parece. Pero igual nomás, al rayo! La mitad de los lugares interesantes o valiosos para uno que es amante de la naturaleza estaban cerrados porque no faltó el pelota y sus amigos que llegaron y prendieron una fogata o rallaron el patrimonio invaluable o se mandaron alguna cagada. Mi rabia va dirigida a esos pendejos que sienten que le están pasando la cuenta a la autoridad por algún perjuicio pasado (como haber nacido IDIOTAS, por ejemplo), como si los monumentos naturales pudieran hacerse de nuevo. Igual que los pelotas que rallaron un muro inca en Perú. Qué pena que la estén pasando mal, pero ya estaba bueno que alguien pagara, aunque sea con una alta cuota de xenofobia (mal que mal, Lima fue NUESTRA, eso explica la mala onda contra los chilenos).
VISTE QUE ME EMPELOTAN ESTOS WONES!
[Llega la calma, *Can’t help falling in love with you* de Elvis; seguida de la manito por *Clocks* de Coldplay]
Ya es hora de dormir, mi reloj marca las 4.30 de la madrugada. Al rayo con ustedes!

“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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