Un hombre deshidratado y desnutrido, un cadáver ambulante, fue encontrado a la orilla de un camino entre los géiseres y San Pedro. El hombre, que al parecer se había arrastrado por el desierto durante días, llevaba una calavera consigo.

Luego de distintos peritajes y la ayuda de urgencia necesaria, se llegó a una conclusión: no se sabía quién era ni qué hacía allí. La cabeza tenía sus mismos genes, lo que hacía pensar que se trataría de su hermano gemelo.

El hombre mejoró rápidamente, lo que disparó las alarmas en distintos centros de inteligencia. Seguramente se trata de esa persona a la que habían perdido el rastro en octubre del 73.

Se rumoreaba que tal vez estaba sumergido frente alguna costa atado a un riel, esperando el momento de ser encontrado, o que lo habrían incinerado, haciéndolo desaparecer para siempre de nuestro planeta.

Peritajes posteriores hallaron una excavación ilegal en una zona arqueológica a más de cien kilómetros del lugar donde fue encontrado el hombre. En ese lugar se halló un cadáver reciente enterrado junto a otros cuerpos que databan de una fecha cercana al día que se tuvo noticias de él por última vez.

No se sabía mucho de su historia, dónde había estado ni qué había hecho. Escritos secretos del Vaticano lo consignan como uno de los romanos que torturó a Jesús. Reportes de la CIA aseguran que fue mujer en más de alguna generación, cambiando de sexo y apariencia a lo largo de los siglos, ocupando puestos de poder en distintas monarquías de Europa y Asia. Acá mismo en Chile hay un reporte de inteligencia que data de semanas antes de su desaparición, donde un hombre con sus características, ebrio y sin más ropa que sus zapatos, despotricaba frente al edificio Diego Portales adjudicándose la creación de la raza humana a partir de su propia semilla y “un puñado de primates buena onda”. Luego habría hablado pestes contra la junta de gobierno.

Las piezas calzan. Es Él. Y ahora los Poderes en órbita al rededor de nuestro sistema solar han decidido que es hora de recuperarlo…

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