Guajardo se dedicó a trabajar como puerco porque quería agradar a sus jefes para que le dieran vacaciones. Logró su objetivo y desaparece del mapa del 7 al 27 de febrero. Que suertudo él. No sabe qué va a hacer. Con tal de levantarse a las 10 AM, nada más le importa. Harto cine, ojalá playa.

Guajardo se pasó todas las tardes, la mayoría de las tardes en realidad, o sea, muchas tardes pero no todas, complaciendo a su polola que daba un tenebroso examen de grado el 13 de enero. Ella dio su examen con éxito y Guajardo se puso idiota, porque necesitaba descargar las malas vibras acumuladas. Guajardo luego se dio cuenta que era un pelotudo, pero ya la había cagado. Al final su polola lo perdonó porque lo quiere, pero Guajardo siguió sintiéndose un pelotudo y le va durar para rato.

Guajardo quiere publicar su novela, pero nuevamente al leerla le entran ganas de modificarla. Decidió que ésta será la última vez, que hará un gran best-seller de libre distribución, que no le interesa ganar plata, sólo quiere sacarse la espina de la amígdala. Así que cada vez que se acuerda, relee algunos párrafos y le mete mano. Tiene pa varios meses, si sigue así.

Guajardo se cree la raja. Jura que lo van a llamar de Chilevisión para ofrecerle la pega que rechazó el 2004. Quiere que lo llamen pa rechazarla denuevo, no está ni allí con trabajar pa un medio. Pero igual el ego se lo pide.

Guajardo se cree bonito. Está gordo y lo sabe, pero igual se siente observado. El ego denuevo. Que alguien lo baje de su nube…

Guajardo se levanta a las 7.30 para ir al trabajo, y se acuesta a la 1 AM. Duerme poco, el Guajardo.

Guajardo es apicultor. Los días sábado se pega el manso pique, de la mano con su polola, a la precordillera pa vigilar sus colmenas. Están bien las abjejas, cada vez que van se dan cuenta que la cosa es más difícil que la cresta, no basta con ver que la postura sea ordenada y que no tengan ácaros. Hay abejas que gustan de hacer pillaje. Hay avispas chaqueta amarilla. Hay hormigas, que son cojonudas, se comen una colmena en menos de una semana. Hay que acarrear baldes con agua para los tiestos en cada pata de los banquillos. Hay que recolectar propóleo, ya que no se puede sacar miel todavía. Hay que cagarse de calor y de sed por buenas horas. Y na que baja de peso.

Guajardo no descansa el domingo. Eso lo tiene medio cagao.

Guajardo está medio tirando la esponja con la compra del departamento. Hay unos muy bellos y muy caros, otros económicos, pero chicos o lejanos. Ha pensado seriamente en buscarse uno usado. Pero por ahora va a seguir esperando y juntando plata. Está re bueno para ahorrar este Guajardo.

Guajardo tiene sus proyectos Web botados. Ha estado a punto de comprarse unos dominios .CL muy bakanes, oportunidad de negocios casi segura. Pero por el momento le da paja tener que hacer una empresa EIRL y pagar la oficina virtual si no va ganar ni uno. Piensa que pa marzo, o abril, haga los sitios web y tipín septiembre/octubre comience los trámites empresariales, sino pal 2006. No tiene apuro.

Guajardo casi no tiene amigos. Con su polola hizo un conteo de personas que estima, que ve seguido, con quien se comunica por e-mail una vez por trimestre al menos… y no suman diez. Antes creía que importaba más la calidad que la cantidad de amistades. Ahora está pensando seriamente en cantar la de Roberto Carlos.

Guajardo tiene hambre y sueño. Guajardo tiene calor. Guajardo piensa en el sur, en Chiloé, en Valdivia, en Valparaíso que no está al sur pero igual piensa.

A veces Guajardo piensa demasiado.



“Lo que nunca he tenido…

Falta no me hace”

Anuncios