No te pasa que sabes que tienes algo que hacer, sabes qué, sabes que si te demoras más no lo vas a terminar… y al final te da lo mismo y no lo haces? lo dejas para última hora, haces como que vas a comenzar y partes haciendo otra cosa, y así como sacando la vuelta, como si fuera a doler.

Y te preguntas por “qué no lo hice al principio, altiro, apenas me dijeron que lo hiciera. Si tenía tiempo de sobra”.

Ah, sí sabes por qué. Sabes que te da lo mismo, que nada te impora ahora, que mañana será igual de malo que ayer. Que ojala hoy termine luego, que ojalá mañana mejore todo.

También sabes que no hay nada mal contigo, pero no puedes evitar sentirte así. Que tienes depresión, o tal vez sólo te falta más cariño, alguien con quien conversar, tomarte un copete y soltar todo, vomitar el discurso.

A veces ni tú sabes por qué estás mal. A veces conversando el problema llegas a entender realmente qué cresta te pasa. Pero la mayoría de las veces no quieres ni conversar.

Por la cresta, que te dejen solo un rato. No es mala onda. Sólo quieres descansar.



“Lo que nunca he tenido…

Falta no me hace”

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