Hace muchos años, un día 8 de septiembre, cumplí años. Ese día mi padre me dio diez mil pesos para que celebrara con mis amigos de la universidad. Claro que los pocos que se acordaron tenían otros panoramas para ese día.

Partí medio depre al centro e ingresé por primera vez al mítico Eurocentro. Allí encontré varias tiendas simpáticas, pero hubo una que llamó mi atención: la distribuidora “Manga”.

Vendían todo tipo de animés en VHS, y había uno que me llamó la atención: Evangelion.

Tiempo antes había visto una sinopsis en “Maldita Sea”. Había robots gigantes y adolescentes flaquitas y pechugoncitas. No lo dudé y con esas diez luquitas me compré los volúmenes 1 y 2 (capítulos del 1 al 6).

Llegué a mi casa re contento a ver la serie, y con ver el primer capítulo quedé prendado. Había un misterio ahí, algo que me obligaba a ahorrar todas las semanas una luka para el mes siguiente comprar el siguiente volumen, a costa de no almorzar algunos días.

Me compré la serie completa en pocos meses. Vi con decepción que los últimos capítulos de la serie eran un culebrón filosófico muy ñoño y ahí quedé, con mi serie en VHS.

La serie es buenísima, pero los dos últimos episodios son un desastre sin acción ni trama.

Así que los biónicos del japón rehicieron esos capítulos en forma de película, primero con “Death and Rebirth” (que no era ota cosa que un recuento no lineal de la serie, más un bonus que adelantaba un final más interesante); y luego “The End of Evangelion”, la película larga duración que correspondía a los capítulos 25 y 26 de la serie, en larga duración, con el apocalipsis más raro, alucinante y desesperanzador que haya visto jamás.

Ahí fue cuando se inició un ligero rechazo, que luego se transformó en total rechazo a la serie y lo que representaba. El protagonista, con quien me sentía identificado por su dificultad para entender a la gente y supuestamente enamorado de la mina más rica, resultó ser gay. La mina más rica, muerta. La personaje secundaria sobrevive perpetuendo su mala onda por la eternidad. Y de paso la raza humana y toda la vida en la tierra son exterminados por el egoismo de un solo hombre.

Al final terminé regalando todos los videos, me estorbaban. Hasta creo que boté la música (sí, tenía la banda sonora completa).

Y ahora me reencuentro con la serie. La vi compartida a torrentes, en japonés con subtítulos en castellano (la vi originalmente en español, joder!) así que qué más dá? Inicié el lento proceso de descargarla completita y pasarla a VCD.

Ahora acabo de ver el primer volumen con sus tres capítulos. Casi pude presenciar, oler y sentir lo que sentía en aquellos años cuando la vi por primera vez. Y la mina más rica sigue igual de rica.

Es bueno volver a casa después de un largo viaje.

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