Con la Marce no nos veíamos ni hablábamos desde el 2001 creo, sino antes. Y un día, en mi locura habitual de los días lunares bajo la presencia de Mercurio, la incluí en uno de mis famosísimos mailing de resumen anual.

Con la feliz sorpresa que me respondió.

Tiene un hijo que es muy chistoso, Emilio.

Ser padre a uno le cambia la vida. Yo todavía no me animo, pero está en mis planes hacer un guajardito algún día antes de cumplir 35 años, mira que después uno disfruta menos a los mocosos malcriados. (me quedan 7 años todavía)

Varios amigos, que por elección o condoro han sido padres y madres, ahora son más felices que la cresta, les cambia la vida, enfocan todos sus esfuerzos en el largo plazo para que el hijo o hija tenga salud, educación, casa y comida, incluyendo todas las exigencias de moda que son cada día más estrambóticas.

Todavía no nacen los hijos y ya estai pensando cuánto te va costar la universidad, y si es niña la fiesta de matrimonio. Y si te va dar el cuero pa tener más de uno. Y los seguros de salud, vida, desempleo… Que no le falte nada, que no sufra las carencias que nos tocaron cuando chicos…

Según la Marce los hijos no son contagiosos. Yo opino todo lo contrario; cuando se está en la edad en que esa parte prehistórica del cerebro llama a reproducirse, porque la vida es corta y hay que perpetuar los genes… El cuerpo lo exige. Y la mente lo resiente.

Pues bien, así con la Marce y nuestro reencuentro después de todos estos años. Me dio gusto ver que está bien y que es feliz.

Anuncios