El tema de la piratería siempre me ha producido sentimientos encontrados. Por un lado, soy un ferviente protector de los derechos de autor (sobretodo los literarios), pero por la otra parte, como consumidor y ante la oferta de artículos culturales piratas, me veo obligado a pasar por alto algunas de mis reglas éticas para tener ahora y por bajo costo algo que tal vez nunca pueda comprar al precio de mercado.

Por lo general son películas que alguien grabó en un cine gringo y que llegan acá mal traducidas. Libros piratas no compro, porque la calidad no es decente siquiera y no sirven para coleccionarlos.

Ahora, con la ayudita de algunos programillas de uso libre, me he dedicado a descargar películas de internet, la mayoría volúmenes antiguos de películas que dejaron alguna huella en mi imaginario. Luego me consigo el subtítulo… y si está en Inglés lo traduzco. Es una paja… pero lo hago con una buena finalidad.

Todas las semanas tengo una película nueva o de culto, traducida, en KVCD, para ver con mi familia. Y las hago yo mismo, que es lo mejor, bajo mis propios estándares de calidad.

Ahora estoy dándole a Ghost in the Shell. las traducciones que rondan son como el chiquitín, se comen partes importantes del diálogo.

Eso.

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